Lo acabo de empezar y ya estoy enganchada, narra las experiencias del autor cuando al empezar su carrera como periodista lo mandan al extranjero, en primer lugar a la India. Ayer me gustó mucho este cachito:Vi la escena siguiente: una anciana saca de un pliegue de un sari un puñadito de arroz. Lo vierte en un cuenco. Empieza a mirar en derredor suyo, a lo mejor en busca de agua o tal vez fuego, para hervir aquella exigua cantidad. En el cuenco clavan sus miradas unos niños que están apiñados alrededor. De pie, sin mover un músculo y sin decir palabra, permanecen con la vista fija en el arroz durante un rato. El rato se prolonga. Los niños no se abalanzan sobre el arroz, éste es propiedad de la anciana; tienen inculcado algo, algo más fuerte que el hambre.
Pero entonces aparece un joven que se abre camino a codazos entre la muchedumbre. Tropieza con la anciana, el cuenco salta de sus manos y el arroz se desparrama por el andén, cayendo en medio del lodo y los desperdicios. En este mismo instante los niños se arrojan al suelo, se pierden entre las piernas de los adultos y revuelven en el fango intentando rescatar algunos granos
Mequedao echa polvo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario